Instituto Méderi de Cáncer: Atención de Excelencia

El Instituto Méderi de Cáncer es parte del Escalafón de la excelencia de la Red Hospitalaria Méderi, representando la evolución de un centro hacia el máximo nivel de servicio.

Su misión es ofrecer atención integral, humanizada y de alta complejidad a pacientes mayores de 18 años con condiciones hematooncológicas dentro de la Red.

Esto se logra mediante la combinación de múltiples disciplinas médicas y de apoyo, enfocadas en la calidad, seguridad y oportunidad en la prestación de servicios. El Instituto está respaldado por un talento humano altamente especializado, y por una comprobada trayectoria en formación, producción científica e innovación.

Instituto Méderi de Cáncer: Atención de Excelencia

El Instituto Méderi de Cáncer es parte del Escalafón de la excelencia de la Red Hospitalaria Méderi, representando la evolución de un centro hacia el máximo nivel de servicio.

Su misión es ofrecer atención integral, humanizada y de alta complejidad a pacientes mayores de 18 años con condiciones hematooncológicas dentro de la Red.

Esto se logra mediante la combinación de múltiples disciplinas médicas y de apoyo, enfocadas en la calidad, seguridad y oportunidad en la prestación de servicios. El Instituto está respaldado por un talento humano altamente especializado, y por una comprobada trayectoria en formación, producción científica e innovación.


Patologías y condiciones que se tratan:

El Instituto Méderi del Cáncer se tratan todos los tipos de cáncer, pero se han priorizado 34 patologías y condiciones, las cuales se agrupan en 10 líneas de interés.

Las cuales son:

Cuando el cáncer se origina en la sangre, la médula ósea o el sistema linfático

Las neoplasias hematolinfoides incluyen enfermedades muy diferentes entre sí. Algunas pueden avanzar lentamente durante años y requerir inicialmente solo vigilancia; otras necesitan diagnóstico y tratamiento en tiempos muy cortos. A nivel mundial, GLOBOCAN 2022 estimó aproximadamente 553.000 nuevos casos de linfoma no Hodgkin, 188.000 de mieloma múltiple y 487.000 casos de leucemia.

En Colombia, la Cuenta de Alto Costo informó 35.701 personas con linfoma a junio de 2026, de las cuales el 77 % correspondía a linfomas no Hodgkin. Bogotá concentró cerca del 29 % de los casos nuevos reportados durante el periodo analizado.

Linfomas

Los linfomas se originan en células del sistema linfático y comprenden dos grandes grupos: linfoma Hodgkin y linfomas no Hodgkin. Pueden manifestarse con crecimiento de ganglios, fiebre persistente, sudoración nocturna, pérdida de peso o cansancio, aunque estos síntomas también pueden aparecer en enfermedades no cancerosas.

El diagnóstico requiere analizar una muestra adecuada del tejido afectado. Dependiendo del caso se utilizan estudios de patología, inmunohistoquímica, citometría de flujo, estudios moleculares y herramientas de imagen como PET-CT o tomografía. Con esta información se determina el tipo de linfoma, su extensión y el riesgo de la enfermedad.

El tratamiento puede incluir quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, radioterapia y, en pacientes seleccionados, trasplante de progenitores hematopoyéticos.

Así lo hacemos en Méderi:

integramos hematología, hematopatología, imágenes diagnósticas y otras especialidades para establecer con precisión el subtipo y la extensión de la enfermedad. La respuesta al tratamiento se evalúa de manera estandarizada y las situaciones complejas pueden ser discutidas en espacios multidisciplinarios para definir la estrategia más adecuada.

Mieloma múltiple

El mieloma múltiple afecta un tipo de células de la médula ósea llamadas células plasmáticas. Puede producir anemia, alteración de la función renal, lesiones óseas, aumento del calcio o mayor susceptibilidad a infecciones.

Su estudio combina análisis de sangre y orina, medición de proteínas específicas, estudio de médula ósea, pruebas genéticas y evaluación de los huesos mediante imágenes. Estos resultados permiten establecer el riesgo y seleccionar el tratamiento.

Actualmente existen combinaciones de medicamentos altamente efectivas que incluyen inmunoterapia y terapias dirigidas. En personas seleccionadas, el trasplante autólogo de progenitores hematopoyéticos hace parte de la estrategia terapéutica. La prevención y el manejo de infecciones, enfermedad ósea, anemia, dolor y otros síntomas son igualmente importantes.

Así lo hacemos en Méderi:

el tratamiento se construye a partir de las características de la enfermedad, la edad, la condición funcional, las enfermedades asociadas y los objetivos de cada paciente, integrando tratamiento antitumoral y cuidado de soporte.

Leucemia linfocítica crónica

La leucemia linfocítica crónica o LLC suele evolucionar lentamente y en muchas personas se descubre de manera incidental en un hemograma. No todos los pacientes necesitan comenzar tratamiento inmediatamente.

La citometría de flujo permite confirmar el diagnóstico. Cuando se requiere tratamiento se estudian características biológicas y genéticas de la enfermedad que ayudan a elegir la mejor alternativa terapéutica.

En determinadas personas, la mejor estrategia inicial puede ser la observación periódica. Cuando existe indicación de tratamiento, actualmente se dispone de terapias dirigidas que actúan sobre mecanismos específicos de las células leucémicas.

Así lo hacemos en Méderi:

diferenciamos claramente a los pacientes que requieren tratamiento de aquellos en quienes una vigilancia activa constituye la opción más adecuada, evitando intervenciones innecesarias y realizando seguimiento clínico y de laboratorio.

Leucemia mieloide crónica

La leucemia mieloide crónica o LMC se caracteriza por una alteración genética denominada BCR::ABL1. Su identificación permite realizar un diagnóstico preciso y, además, medir la respuesta al tratamiento mediante pruebas moleculares.

Los inhibidores de tirosina quinasa han transformado el tratamiento de esta enfermedad. Durante el seguimiento se mide periódicamente la cantidad de BCR::ABL1 mediante PCR para conocer la profundidad de la respuesta y detectar tempranamente una respuesta insuficiente.

Así lo hacemos en Méderi:

contamos con un esquema de seguimiento basado en hitos de respuesta molecular. La evolución de cada paciente orienta la continuidad, cambio o intensificación del tratamiento y permite identificar oportunamente los casos que requieren estudios adicionales o estrategias terapéuticas diferentes.

Leucemia linfoide aguda y leucemia promielocítica aguda

Las leucemias agudas pueden progresar rápidamente, por lo que requieren diagnóstico y atención especializada oportuna. En Colombia se habían notificado 11.007 casos prevalentes de leucemias agudas con corte al 30 de junio de 2026, y durante el primer semestre del año se confirmaron 402 nuevos diagnósticos de leucemia linfoide aguda y leucemia mieloide aguda; estas cifras eran preliminares antes de auditoría.

El diagnóstico se realiza mediante el estudio de sangre y médula ósea, citometría de flujo y pruebas genéticas y moleculares. Una herramienta especialmente importante es la medición de la enfermedad residual medible, que permite detectar cantidades muy pequeñas de enfermedad después del tratamiento y ayuda a estimar el riesgo de recaída.

La leucemia promielocítica aguda constituye una situación especial dentro de las leucemias mieloides agudas: necesita reconocimiento rápido por el riesgo de sangrado, pero actualmente dispone de tratamientos altamente específicos dirigidos contra su alteración molecular característica.

Así lo hacemos en Méderi:

utilizamos la clasificación biológica y de riesgo para orientar el tratamiento, evaluamos de manera secuencial la respuesta y articulamos oportunamente el soporte transfusional, manejo de infecciones y demás cuidados requeridos durante terapias intensivas.

Trasplante de progenitores hematopoyéticos

El trasplante es una estrategia terapéutica utilizada en determinados cánceres hematológicos y otras enfermedades de la sangre. Puede realizarse utilizando las propias células del paciente —trasplante autólogo— o células procedentes de un donante —trasplante alogénico—.

La decisión de realizarlo requiere evaluar el tipo y estado de la enfermedad, respuesta previa al tratamiento, edad, condición funcional, enfermedades asociadas, disponibilidad de donante y balance entre beneficio y riesgo.

Así lo hacemos en Méderi:

entendemos el trasplante como un proceso y no como un procedimiento aislado: comienza con la adecuada selección del paciente y continúa con preparación, trasplante, prevención de complicaciones, control de infecciones, soporte transfusional y seguimiento posterior.

Diagnosticar el cáncer preservando, siempre que sea posible, funciones esenciales

Los tumores de cabeza y cuello pueden aparecer en la boca, lengua, faringe, laringe, glándulas salivales y otras estructuras. El consumo de tabaco y alcohol se relaciona con varios de estos tumores, mientras que algunos cánceres de orofaringe están asociados con la infección por el virus del papiloma humano —VPH—.

El diagnóstico generalmente requiere examen especializado, visualización de la zona afectada, biopsia e imágenes para determinar la extensión de la enfermedad. En algunos tumores se realizan pruebas específicas relacionadas con VPH u otros marcadores.

El tratamiento puede combinar cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas. Debido a que estas enfermedades pueden afectar el habla, la deglución, la alimentación y la imagen corporal, el tratamiento integral va más allá de controlar el tumor.

Así lo hacemos en Méderi:

promovemos decisiones multidisciplinarias que consideran simultáneamente el control del cáncer, la preservación funcional, la nutrición, el manejo de síntomas y la calidad de vida.

Cáncer de pulmón

Conocer el tipo de tumor permite elegir tratamientos cada vez más precisos

El cáncer de pulmón fue el cáncer más diagnosticado en el mundo en 2022, con cerca de 2,5 millones de casos nuevos, y continúa siendo la principal causa de muerte por cáncer a escala global. En Colombia, GLOBOCAN estimó 7.196 casos nuevos en 2022. En las cifras preliminares del DANE para 2025, la mortalidad por tumores de tráquea, bronquios y pulmón fue de 9,3 por 100.000 habitantes.

El diagnóstico se basa en imágenes y en obtener una muestra del tumor. Una vez confirmado, es fundamental conocer su tipo, su extensión y, en muchos pacientes, sus características moleculares. El análisis de biomarcadores permite identificar alteraciones para las cuales existen tratamientos dirigidos.

El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas, solas o combinadas, dependiendo del estadio y las características del tumor.

Así lo hacemos en Méderi:

integramos diagnóstico por imágenes, patología, estudios moleculares y valoración multidisciplinaria. La historia clínica y las rutas institucionales organizan la información necesaria para establecer el estadio, seleccionar el tratamiento y evaluar sistemáticamente la respuesta.

Cáncer de mama

Cada cáncer de mama tiene características propias

El cáncer de mama es el cáncer más frecuente en las mujeres. GLOBOCAN estimó 2,3 millones de nuevos casos en el mundo en 2022 y 17.018 casos nuevos en Colombia.

La detección temprana mediante programas de tamización permite identificar lesiones antes de que produzcan síntomas. Cuando existe una alteración sospechosa, el diagnóstico requiere imágenes y biopsia.

El estudio del tejido permite conocer características como los receptores hormonales y HER2. Junto con el tamaño del tumor, compromiso de ganglios, presencia o ausencia de enfermedad a distancia y otros factores, esta información define la estrategia terapéutica.

El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia, terapia hormonal, quimioterapia, medicamentos contra HER2, inmunoterapia y otras terapias dirigidas.

Así lo hacemos en Méderi:

utilizamos una ruta que integra diagnóstico, clasificación molecular, estadificación y tratamiento. Las decisiones se individualizan de acuerdo con el subtipo y la etapa de la enfermedad, buscando ofrecer el tratamiento necesario sin perder de vista la calidad de vida y el seguimiento posterior.

Cáncer de cuello uterino

Un cáncer que puede prevenirse y detectarse tempranamente

El cáncer de cuello uterino está estrechamente relacionado con la infección persistente por ciertos tipos del virus del papiloma humano —VPH—. La vacunación contra el VPH y las pruebas de tamización constituyen herramientas fundamentales para su prevención y detección temprana.

En Colombia, GLOBOCAN estimó 4.570 nuevos casos en 2022. En las cifras preliminares del DANE correspondientes a 2025, la tasa cruda de mortalidad fue de 7,0 por 100.000 habitantes.

Cuando existe una lesión sospechosa, la colposcopia y la biopsia permiten confirmar el diagnóstico. Posteriormente se determina la extensión mediante evaluación clínica e imágenes.

Las lesiones precancerosas pueden tratarse antes de convertirse en cáncer. En enfermedad invasiva, las opciones incluyen cirugía, radioterapia, braquiterapia, quimioterapia, inmunoterapia y tratamientos sistémicos, dependiendo de la etapa.

Así lo hacemos en Méderi:

contamos con una ruta institucional que integra confirmación diagnóstica, estadificación y criterios estandarizados para tratamiento quirúrgico y no quirúrgico. Los casos que requieren una decisión compleja se benefician de valoración multidisciplinaria y seguimiento estructurado.

Cáncer de útero y anexos

Este grupo incluye principalmente los cánceres del endometrio —la capa interna del útero— y los tumores de ovario, trompas y otros anexos. El sangrado uterino anormal, especialmente después de la menopausia, es una señal que requiere valoración médica.

El diagnóstico puede involucrar ecografía, biopsia endometrial, histeroscopia, tomografía o resonancia. En los tumores de ovario se combinan imágenes, valoración clínica y, en determinados escenarios, marcadores tumorales.

La cirugía tiene un papel fundamental en muchos de estos tumores. Dependiendo del diagnóstico y del riesgo pueden utilizarse además quimioterapia, radioterapia, terapia hormonal, inmunoterapia y terapias dirigidas.

Así lo hacemos en Méderi:

la decisión terapéutica integra el tipo histológico, la extensión, el perfil molecular cuando está indicado, las condiciones de la paciente y los objetivos del tratamiento, articulando cirugía oncológica y tratamiento sistémico dentro de una misma ruta de atención.

Enfermedades diferentes que requieren alta precisión diagnóstica

Este grupo comprende principalmente cáncer de hígado, vías y vesícula biliares. Algunas enfermedades crónicas del hígado, como la cirrosis y las hepatitis virales, aumentan el riesgo de desarrollar cáncer hepatocelular.

El cáncer de hígado se encuentra entre las principales causas de muerte por cáncer en el mundo. La carga epidemiológica de los tumores hepatobiliares varía considerablemente según la región y los factores de riesgo presentes en la población.

El diagnóstico utiliza estudios de laboratorio e imágenes especializadas como tomografía o resonancia con protocolos específicos. En algunos escenarios se requiere biopsia; en otros, las características radiológicas permiten establecer el diagnóstico con alto grado de certeza.

El tratamiento puede incluir cirugía, ablación, procedimientos intervencionistas, radioterapia, trasplante hepático en pacientes seleccionados, inmunoterapia, quimioterapia y terapias dirigidas.

Así lo hacemos en Méderi:

integramos la condición del tumor con la función del hígado y el estado general de la persona. Esta valoración conjunta permite seleccionar entre alternativas locales, quirúrgicas y sistémicas y definir una secuencia terapéutica segura.

La detección temprana puede cambiar la historia de la enfermedad

El cáncer colorrectal es uno de los cánceres más frecuentes en el mundo. GLOBOCAN estimó aproximadamente 1,9 millones de casos nuevos en 2022 y 11.163 en Colombia.

La Cuenta de Alto Costo informó 52.301 casos identificados en Colombia con corte al 31 de diciembre de 2025; Bogotá concentró el 22,82 %.

La colonoscopia permite observar el colon, identificar lesiones y obtener biopsias. Después del diagnóstico se realizan estudios para conocer la extensión de la enfermedad. En cáncer de recto, la resonancia de pelvis tiene un papel especialmente importante. Además, determinadas pruebas moleculares permiten seleccionar tratamientos más precisos.

La cirugía es fundamental en la enfermedad localizada. Dependiendo del estadio se utilizan quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas. En cáncer de recto pueden administrarse diferentes tratamientos antes de la cirugía.

Así lo hacemos en Méderi:

hemos estructurado el abordaje desde la confirmación diagnóstica y estadificación hasta la clasificación molecular, cirugía, tratamiento sistémico y seguimiento, buscando que cada decisión se tome en el momento adecuado y con información clínica completa.

Precisión diagnóstica para enfermedades que pueden comportarse de manera muy diferente

Además del cáncer colorrectal y hepatobiliar, el aparato digestivo puede desarrollar tumores del esófago, estómago, páncreas, intestino delgado y otros órganos.

El cáncer de estómago tiene especial relevancia para Colombia. GLOBOCAN estimó 8.938 casos nuevos en el país en 2022, y el DANE registró para 2025 preliminar una tasa cruda de mortalidad de 10,2 por 100.000 habitantes.

El diagnóstico puede requerir endoscopia, biopsia, ecografía endoscópica y estudios como tomografía, resonancia o PET-CT, según la localización. La patología y los biomarcadores también son cada vez más importantes para seleccionar el tratamiento.

Las alternativas incluyen cirugía, quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia y terapias dirigidas. Con frecuencia se utilizan combinaciones de tratamiento antes o después de la cirugía.

Así lo hacemos en Méderi:

aplicamos algoritmos diagnósticos y terapéuticos que permiten reunir la información necesaria antes de decidir el tratamiento. La valoración multidisciplinaria busca establecer desde el inicio si la intención es curativa, de control de la enfermedad o de alivio de síntomas.

Del seguimiento activo a los tratamientos de alta complejidad

El cáncer de próstata es uno de los tumores más frecuentes en los hombres. En 2022 se estimaron aproximadamente 1,47 millones de casos nuevos en el mundo y 16.479 en Colombia.

La Cuenta de Alto Costo había recibido 89.281 casos reportados con corte al 28 de febrero de 2026, y Bogotá concentró el 23,71 % de los casos nuevos invasivos analizados.

La evaluación puede incluir antígeno prostático específico —PSA—, examen clínico, resonancia de próstata y biopsia. El estudio del tejido establece el grado del tumor y, junto con las imágenes, permite clasificar el riesgo.

No todos los cánceres de próstata necesitan el mismo tratamiento. Algunos de bajo riesgo pueden manejarse mediante vigilancia activa. Otros requieren cirugía o radioterapia. En enfermedad avanzada pueden utilizarse tratamientos hormonales, quimioterapia, terapias dirigidas y otros tratamientos sistémicos.

Así lo hacemos en Méderi:

clasificamos el riesgo antes de decidir la conducta y buscamos diferenciar a quienes se benefician de vigilancia de aquellos que necesitan tratamiento local o sistémico, reduciendo tanto el riesgo de tratamiento insuficiente como de intervenciones innecesarias.

Reconocer una lesión sospechosa puede permitir un diagnóstico temprano

Los cánceres de piel comprenden enfermedades diferentes, entre ellas el carcinoma basocelular, carcinoma escamocelular y melanoma. La exposición acumulada a radiación ultravioleta es uno de sus principales factores de riesgo.

En Colombia, la Cuenta de Alto Costo reportó 9.272 casos de melanoma a febrero de 2026; más de la mitad de los casos evaluados durante el periodo 2025 habían sido diagnosticados en estadios I y II.

El diagnóstico comienza con la valoración de la lesión y puede complementarse con dermatoscopia. La biopsia permite determinar el tipo de tumor y sus características.

La cirugía es el tratamiento principal de muchas lesiones localizadas. En tumores de mayor riesgo pueden requerirse procedimientos adicionales, evaluación de ganglios, radioterapia, inmunoterapia o terapias dirigidas.

Así lo hacemos en Méderi:

contamos con recomendaciones institucionales para el abordaje de los principales cánceres de piel, orientadas a reconocer factores de riesgo, establecer adecuadamente el diagnóstico y definir cuándo una lesión requiere únicamente tratamiento local o una evaluación oncológica más amplia.

Tratar el cáncer también significa aliviar sus síntomas y proteger la calidad de vida

El sufrimiento asociado al cáncer puede ser físico, emocional, social y familiar. Puede aparecer desde el momento del diagnóstico, durante los tratamientos, en la supervivencia o en etapas avanzadas de la enfermedad.

La atención del dolor y los cuidados paliativos no significan suspender el tratamiento contra el cáncer. Pueden y deben integrarse con cirugía, quimioterapia, inmunoterapia, radioterapia u otras terapias cuando la persona los necesita.

La Cuenta de Alto Costo ha señalado que entre 2020 y 2025 los cuidados paliativos hicieron parte del manejo reportado de alrededor del 10 % de los casos prevalentes de cáncer, un dato que refuerza la necesidad de continuar promoviendo su integración oportuna.

Clínica del dolor

El dolor relacionado con el cáncer puede tener diferentes causas y mecanismos. Por eso su tratamiento debe individualizarse.

La valoración incluye intensidad, localización, características del dolor, impacto sobre el sueño y las actividades diarias, tratamientos previos y necesidades de cada persona. El manejo puede combinar medicamentos no opioides, opioides, coanalgésicos y, cuando existe indicación, procedimientos intervencionistas y otras estrategias.

Así lo hacemos en Méderi:

buscamos que el dolor sea evaluado de forma sistemática y tratado como parte integral de la atención oncológica. Los pacientes con síntomas complejos pueden acceder a valoración especializada y seguimiento, articulados con el equipo tratante.

Cuidados paliativos

Los cuidados paliativos buscan prevenir y aliviar el sufrimiento y mejorar la calidad de vida de la persona y su familia. Pueden incorporarse desde etapas tempranas y no están reservados exclusivamente para los últimos días de vida.

Además del control de dolor, ayudan a manejar síntomas como dificultad para respirar, náuseas, cansancio, pérdida de apetito, ansiedad y otros problemas relacionados con la enfermedad o su tratamiento. También facilitan conversaciones sobre objetivos de atención y decisiones complejas.

Así lo hacemos en Méderi:

integramos los cuidados paliativos dentro del continuo oncológico. Nuestro propósito es que las decisiones clínicas mantengan un equilibrio entre control de la enfermedad, proporcionalidad de las intervenciones, alivio del sufrimiento, funcionalidad y preferencias de cada persona.

Nuestro modelo de atención

En el Instituto Méderi del Cáncer entendemos que detrás de cada diagnóstico existe una persona, una familia y una historia diferente.

Por eso organizamos la atención alrededor de un principio sencillo:

Diagnóstico preciso → clasificación del riesgo → decisión multidisciplinaria → tratamiento individualizado → evaluación de la respuesta → seguimiento y cuidado continuo.

Este modelo se apoya en guías de práctica clínica y rutas institucionales, equipos especializados, juntas multidisciplinarias, herramientas para estandarizar las decisiones, seguimiento de resultados clínicos y evaluación de la experiencia y calidad de vida de nuestros pacientes.

Nuestro objetivo no es solamente tratar el cáncer. Es ofrecer una atención segura, coordinada, basada en evidencia y centrada en las personas.


Nuestro Objetivo

Posicionar a la Red Hospitalaria Méderi como un centro de referencia en la atención integral, humanizada y de alta calidad del paciente adulto con cáncer, mediante la estandarización de los procesos de atención, desde la detección temprana, diagnóstico de precisión y definición del tratamiento de forma individualizada, hasta el acompañamiento, seguimiento y evaluación de desenlaces clínicos. Todo ello, soportado en la excelencia clínica, el trabajo interdisciplinario, la tecnología, la innovación, la investigación y la educación al paciente y su familia, agregando valor en cada parte del proceso e impactando de manera positiva en los resultados en salud de supervivencia, seguridad clínica, calidad de vida y experiencia del usuario.

Objetivo: Consolidar un modelo de atención en cáncer que vincule de manera eficiente a los diferentes actores del sistema de salud y que impacte de manera positiva en los procesos de detección temprana, diagnóstico, estadificación y estratificación de riesgo, tratamiento, seguimiento y atención integral al sufrimiento, con atributos de oportunidad, precisión, pertinencia, integridad, seguridad, calidad y humanización.  

Objetivo: Promover la adopción de buenas prácticas en seguridad del paciente, que permitan gestionar de forma favorable el riesgo al interior de los procesos de atención al paciente y su familia.  

Objetivo: Fortalecer los programas de educación del paciente y su red de apoyo que incentiven su participación dentro de los procesos de atención en salud.

Objetivo: Gestionar los procesos de adopción, adaptación e implementación de las Guías de Práctica Clínica de acuerdo con las necesidades normativas, epidemiológicas o de interés estratégico para la Red Hospitalaria Méderi. 

Objetivo: Brindar acompañamiento al paciente oncológico y su familia por parte de un equipo multidisciplinar que aborde de manera integral sus necesidades y expectativas dentro del proceso de atención.  

Objetivo: Atender de manera prioritaria al paciente oncológico mediante la disponibilidad de líneas de contacto personalizadas a cargo de la orientación, aclaración y resolución de dudas o síntomas presentados durante el inicio y continuidad del tratamiento sistémico en paciente oncológico.  

Objetivo: Fortalecer la investigación clínica en cáncer para la generación de evidencia científica y la producción de conocimiento que contribuya en el mejoramiento continuo de la práctica clínica. 


Clínica del Dolor

El dolor relacionado con el cáncer puede tener diferentes causas y mecanismos. Por eso su tratamiento debe individualizarse.

La valoración incluye intensidad, localización, características del dolor, impacto sobre el sueño y las actividades diarias, tratamientos previos y necesidades de cada persona. El manejo puede combinar medicamentos no opioides, opioides, coanalgésicos y, cuando existe indicación, procedimientos intervencionistas y otras estrategias.


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Navegación Oncológica

Un diagnóstico de cáncer puede generar muchas preguntas y nuevos retos. No tienes que recorrer este camino sin orientación.

En el Instituto Méderi del Cáncer contamos con un modelo de Navegación Oncológica que busca acompañar a los pacientes y sus familias durante las diferentes etapas de atención, facilitando el acceso oportuno a los servicios, la continuidad del tratamiento y la comunicación con el equipo de salud.


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Evaluación de calidad de vida

Para nosotros es muy importante conocer el impacto de la enfermedad y de las intervenciones relacionadas con el tratamiento. Por esta razón, evaluamos de manera sistemática la percepción de la calidad de vida a través de la aplicación de una encuesta validada que nos permite hacer un seguimiento objetivo. Esto nos ayuda a realizar los ajustes necesarios dentro de los procesos de atención, orientados a brindar la mejor experiencia al paciente y su red de apoyo.


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